jueves, octubre 05, 2006

Cuídate Livia

Batiendo mis propios récords, lo terminé de leer en menos de 15 días.
Precisamente porque encontré en él la 'familiaridad' que tanto busco en otras instancias. De lugares, colores, gustos, o temas por descubrir.
'Verano Robado', de María José Viera-Gallo no es quizás 'la' novela que se gane un Pulitzer o miles de premios, pero creo que es el debut soñado que muchos escritores nuevos desearían. Puede que quizás tenga muchos elementos que son inherentes a la misma vida de su escritora, pero contiene algo que en tras muchos libros, no había podido encontrar: actualidad.
Sin llegar a ser una radiografía de los adolescentes chilenos, pone en sus hojas elementos que la sitúan en medio de lo que ves a diario: mp3, música, supermecados, descubrimiento sexual, penas, abandono, engaño, secretos y soledad.
Precisamente soledad. Porque si se puede resumir en un sentimiento, Verano Robado trasunta soledad hasta conmover. Y ese en ese contexto que su protagonista Livia Spector se mueve. Casi abandonada en su casa en pleno febrero producto de que su madre se va de vacaciones, Livia se queda en compañía de su medio-hermano y algunos recuerdos. En una casa que parece un basural, sin mucho para comer, Livia comienza a soltar sus secretos, sus miedos y también sus esperanzas.
Y es allí donde te transportas. Te sientes también caminando por Irarrázabal jugando con un burlitzer mental con el calor quemando el asfalto. Y volviendo a sentir ganas de tener nuevamente 17, salir de cuarto, y aun demostrar las últimas reservas de inocencia que hacen creer que el mundo es un poco menos complejo, y que al llegar a ser adulto, muchas cosas se solucionan por sí solas.
Con buenos personajes secundarios, y salvo su excesivo endiosamiento por los skaters -que no comparto mucho-, el libro se lee de forma ágil, y lo que es mejor, regala buenas 'secuencias' para atesorar. Y si encuentras conexión con las 'musicalizaciones' , la inmersión en cada pasaje resulta aun más placentera. Lo que es notable, porque Livia ni siquiera tiene algún reproductor de algo, y menos discos, por lo que cerrar los ojos e imaginar buenas canciones de un extenso catálogo brit y chileno-alternativo demuestran que tus buenos temas siempre están ahí, aunque no puedas escucharlos.
Espero volver a abrirlo en otra época, y nuevamente leerlo con cosquillosa curiosidad.
Ya quedó en mi apartado de "atesorables".