lunes, agosto 20, 2012

Viaje express


Desde el capót, el humo se escapaba con la fuerza de un géiser hacia lo alto, allá desde donde el sol arrojaba su calor en círculos, rodeándolos a ambos con su fuego abrasivo.

Nada en los alrededores. Sólo viento tibio y millones de kilos de arena y tierra. El peor sitio para quedar tirados en panne, estaba justo allí donde su auto permanecía inmóvil y botando combustible.

Sabiendo que conseguir ayuda imposible, y que un celular sin batería era inútil para buscar en google cómo reparar un auto, decidieron bajar e ir directamente al maletero.

Quizás, observar el bulto humano desparramado en su interior los inspiraría a decidir por los dos. Tal vez, el inerte compañero de viaje que llevaron por tantos kilómetros les despejaría la cabeza.

Faltaban sólo cinco horas para que la noche lanzara su oscuro manto estrellado. Y con un cadáver y los revólveres faltos de balas de plata, ambos estaban seguros que la venganza no tardaría en darles caza.
Debían actuar rápido y sin remordimientos. Ya era demasiado tarde para arrepentirse de haber jalado el gatillo tan fácil y tantas veces, contra esa alimaña de la noche.

Su viaje express estaba a punto de acabarse, justo en la mitad de la nada.



martes, julio 10, 2012

Acallar el miedo

Guardo un miedo gigante y dormido. Bien invisible, en los rincones no olvidados de mis pensamientos alertas. A menudo lo comprimo, lo callo, lo obligo. Y vuelvo a sentir que todo tiene que estar bien. Pero cual fénix, cual barata imitación de una partícula de Dios, emerge vívido y fulgurante. Apuntalando mis visiones futuras, ensombreciendo los finales felices que insisto en guionizar para los míos. Huele a sufrimiento, a  desesperanza, a quebrar mi talón de Aquiles; a derrumbar mi sostén emocional llamado "madre". Maldita sea mi fábrica de pensamientos, siempre tan viva y en descontrol. Malditas asociaciones de ideas. Maldito bombardeo diario de información y tragedia, que sin contemplación, bombardea mis llanos de fe. Maldito. Maldito seas miedo incombustible. He de hallar el método y el instrumento. Para clavar en medio de ti, mi lanza triunfante de la madurez.

domingo, junio 03, 2012

1997 y la nostalgia melómana

Hace quince años, siendo mechón universitario, y cuando aún se compraban discos, las estanterías tuvieron a disposición "Ultra" de Depeche Mode, "Ok Computer" de Radiohead, "Urban hyms" de The Verve, "Album of the year de Faith No More, "The colour of the shape" de Foo Figthers, "The Fate of the land" de Prodigy, y los álbumes homónimos de Blur y Portishead.
Cuando los años ya te pisan los pies, resulta dulce rebobinar y encontrarte con esos registros sonoros que en 1997, y a los 18 años, engrosaron tu playlist personal para siempre.
Versión USA del single Lucky man de The Verve.

jueves, mayo 24, 2012

Aguante

"Queda prohibido no sonreír a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños".

                                                             Pablo Neruda.

miércoles, mayo 16, 2012

Artificial Killer


En Chile, el asesino más silencioso está todo los días frente a nosotros. Varias generaciones ya sucumbieron. Y las actuales, siguen entregándose cada vez más mansas. Como corderos sin fuerza para apretar off.

                      Instalaciones de alumnos de Diseño Gráfico U. Santo Tomás, La Serena.

viernes, mayo 11, 2012

Leer y el olvido


"pálidamente pulcro,
lamentablemente decente,
incurablemente desolado"

                                                                                   Bartleby - Herman Melville

(Instalación de Frano Mejías, estudiante Diseño Gráfico, U. Santo Tomás, La Serena, Chile)

Me agrada... mejor dicho, me reconforta recorrer los pasillos del lugar donde trabajo y encontrar estas instalaciones. Aportan de manera gigante a pulsar un 'stop' y contemplar, reflexionar... Pausarse unos segundos y llenarse de gozo al saber que ahí afuera, en medio del hastío, la competencia y la presión, existen millones de seres que aún se lamentan, al igual que yo, por la falta de horas a entregar para la lectura. Una costumbre dulce y casi anacrónica, que se niega a su extinción mientras aguarda su renacimiento metida en un capullo dormido, en medio de un desierto de seco e indolente.

martes, mayo 01, 2012

Places and dreams

Suelo viajar sin moverme. Al menos físicamente. En el último tiempo, y con un adquirido rechazo a largos viajes en bus y a la incomodidad de camas y almohadas ajenas, de un tiempo a esta parte, mis traslados se limitan a soñar despierto y auto trazarme rutas que sé que no estarán jamás en mis prioridades. Pero pese a ello, y de igual forma, viajo.

Y no lo hago de forma intencional ni menos planificada. Todo surge sorpresivo y natural, lo que creo, es lo mejor. Viajo en aquellos instantes en que me dejo llevar y me entrego sin ataduras al placer de una obra que me agrade. Ya sea televisiva, cinematográfica, literaria, musical, etc. Y en febrero pasado, sentado cómodamente al borde de una piscina en pleno sector pre cordillerano del Valle de Elqui -y a los 32 años- vine a triangular un nuevo destino a 'no' cumplir. A abrigar un nuevo deseo, que en rigor, no es tal, pero que me dispara la imaginación con inusitado placer: San Francisco, USA. Claro, uno de los cuentos del libro que sostenía en esos momentos en mis manos, tenía lugar en la costa de esa ciudad. Pero ese relato ("El rayo verde" de Ernesto Ayala) no fue el comienzo. Más bien, fue la última pieza conicidente que me hizo encajar y despertar situaciones previas y actuales que me trasladaban inevitablemente a la urbe del Golden gate.

El primer atisbo de este no lógico deseo vino a comienzos de los 90's. En mi casa, sin televisión por cable, las tardes se hacían muy llevaderas con las series gringas que los canales abiertos transmitían. Y hubo una en canal 13 que ejercía una inusual fascinación en mí: "Tres por tres" (Full House). Esas casas blancas y semi 'amansionadas' en barrios perfectos, con grandes hectáreas de verde pasto para recorrer, derechamente me fascinaban. Al igual que Candace Cameron, una de sus jóvenes protagonistas, algo así como un primer amor platónico televisivo compartido con mi mejor amigo de la enseñanza básica.

Creo que en los 90's, con la ignorancia evidente de ser un niño sin internet a mano, nunca supe que esa ciudad llevaba el nombre del patrono de los animales. Pero las décadas avanzaron a pasos agigantados y me vi en las aulas de mi etapa universitaria, donde descubrí a uno de las bandas que se posicionarion rápidamente dentro de mis imprescindibles: Faith No More, uno de los quintetos más famosos que se han forjado en aquella ciudad.

En pleno 2012, la triangulación de coincidencias placenteras con esa ciudad continuó. Aposté por la nueva serie del creador de "Lost" y mi intuición no falló. Pero al margen de lo buena o mala que pueda resultar "Alcatraz", puedo disfrutar semanalmente, a través de las pantallas de televisión, de las empinadas calles de la cuarta ciudad más poblada del estado de California. Y he ahí otro factor de mi fascinación: la aventura siempre presente -creo- en toda ciudad que se haya erigido sobre y en torno a cerros (Coquimbo, Valparaíso, etc.), pues las estructuras de las casas, terrazas y avenidas varían a cada metro que se asciende, rompiendo la monotonía uniforme de lo que siempre ocurre en las urbes escenificadas en un llano.

Y de la televisión, nuevamente al papel. Previa a mi lectura en el Valle de Elqui, revisé una crónica acerca de la vida bohemia que llevó el afamado fotógrafo nacional Sergio Larraín, durante su estadía en el extranjero trabajando para la agencia Magnum. Precisamente, San Francisco fue una de sus estaciones, lugar en el que cultivó una vida bohemia muy acorde a los tiempos en que le tocó retratar al mundo para la más afamada agencia de reporteros gráficos.

Finalmente, y a mediados de marzo, llegó a mis manos una revista de viajes del Mercurio donde se consignaba a San Francisco como uno de los "nuevos destinos" de los nómades del mundo. La entrevistada de turno señalaba lo siguiente: "Me sorprendió su estabilidad económica. Se ve mucha cultura, librerías, cafés. Se parece a Valparaíso, pero un Valparaíso rico donde la gente cuida sus casas". 

Intuyo que deben ser cientas las ciudades del mundo que cuidan sus casas y que tiene rincones donde la cultura se derrocha por borbotones más gruesos. Pero al menos ahora, no me interesa ahondarlas a través de google o por revistas. Sólo ansío encontrar, quizás, otro factor 'triangulador' que me sitúe, imaginativamente, otra vez en San Franscisco. Mi urbe favorita en el mundo en la que jamás he puesto un pie y a la que continuamente en el último tiempo, he viajado sin cesar. 

Es lo bueno de viajar-soñar despierto: nunca te cansas y te diseñas una postal quizá tan bella como la ciudad real que te aguarda y que te lanza constantemente señas para que las hagas coincidir.


PD: San Francisco también es magnificamente retrada en "Rise of The Planet of The Apes", película del 2011 que posee una escena de acción de largos minutos sobre el Golden gate.

jueves, abril 26, 2012

Un halo en reversa...

"Trae tus cadenas, tus labios de tragedia y cae en mis brazos". Dave Gahan lo canta inspirado, en su etapa pre drogas y viajes que buscaban rozar el más allá. Cuando se entregó en cuerpo y alma al juego de la autodestrucción. Quizás fue una premonición. Quizá esta pieza musical, que navega -como siempre- en ese colchón nuboso de armonías vocales que se llama Martin Gore, se constituía en el amanecer de los 90's como el prólogo sombrío de la evidente caída de otra estrella de rock hacia el más profundo abismo. Dave Gahan cayó, tocó el fondo más pantanoso y se encadenó a disfrutar de su dolor. Pero antes, aún limpio, aún de cara diáfana, puso su voz al servicio de ese tema. Donde a pesar de ser evidente el predominio de la 'modernidad' que brindan teclados y bases programadas, Depeche Mode se oye en imágenes en blanco y negro. Gris y blanco. Noche y día. Al igual que en su video, en colores, pero bajo cierta penumbra retro que seguron aman los devotos de instagram. Todo envuelto en el paquete estético que les fraguó Anton Corbijn. Quizás 'Halo' y el disco 'Violator', fueron la vía con la que el entonces cuarteto quiso despedir su incubadora década de los 80's. Sea bienvenida, su majestad, la nueva realidad. Como un halo en reversa. Como una aureola de cambios.