jueves, noviembre 08, 2007

'Se Arrienda' -final alternativo-



Gastón se metió nerviosamemte las manos en los bolsillos. Caminó torpemente intentando mantener esa distancia precisa de Elisa. Con tal de no parecer ni distante, ni demasiado cercano e interesado por quien lo había motivado a recorrer tantas calles con locura y desesperación. Hacía escasos minutos la había encontrado en el antejardín a punto de salir. Con palabras entecortadas de cansancio le había esbozado la necesidad de hablarle. Más bien de recomenzar. De partir de cero. De mirarse con sinceridad limpia y palabras que aterrizaran lejos de la desconfianza.

-No creí que volvería a verte... o que me buscarías... sobre todo después de lo que hice-dijo Elisa.
-Shhttt... hoy me toca hablar a mi.
-No, si ya me di cuenta. No todas las noches llegan tipos a mi portón corriendo.
-Bueno, lo del correr es un detalle. Hay días en que me siento un poco ‘apurado’...

La risa mutua vino acompañada de una especie de mirada cómplice. De aquellas que afloran sólo cuando se sabe que viene algo grande. De peso inconmensurable. Cuando no se sabe bien qué. Sólo que viene rápido y galopante.

-Pero bueno. Sí, estoy aquí. Golpeé tu portón porque no podía callarme más
-Callar qué...
-Shhttt.. –hizo el gesto con el dedo en la boca y la miró fijo- Mira, desde que volví a Chile he caminado en silencio con la cabeza gacha reclamando por todo. Decepcionado por cuánto cambiaron mis amigos y sus ideales. Y por el don nadie que soy acá....
-No eres ese ‘don’. Eres Gastón...
-Sí, pero Gastón qué...-la interrumpió- El compositor de una banda sonora de una película que nadie vio.
-Yo la vi, y sabes que...
-Pero mira. Hoy no vine a hablar de películas ni del viejo Gastón que fue o no fue. Hoy quiero ser. De nuevo. De aquí hacia allá. O hacia donde sea.

Llegaron a una plaza. Pálida por el color de una luz baja y amarilla, que reflejada sobre la arenilla se acercaba mucho a una especie de paisaje lunar desértico, manchado por pequeños sectores de césped. ‘La arquitectura y los paisajistas tiene cualquier cosa en la cabeza a la hora de crear espacios públicos’, pensó Gastón.
Elisa se sentó en un columpio, dejando arrastrar levemente la punta de sus pies para dibujar surcos en la tierra mientras se mecía levemente, peinando coquetamente su trenza cargada en su hombro derecho.

-Así que hoy nace un nuevo Gastón. ¿El registro civil queda por acá cerca para inscribirlo?
-Ja... No conocía el lado irónico de Elisa...
-Sabes que bromeo. Cuando estoy triste vengo a esta plaza. Me distraigo viendo las locuras de los niños que vienen acá. De la nada son tan felices y disfrutan el día como nadie.
-Claro. La gracia de la inocencia. Algo que extravié hace tiempo. Ni para componer conservo algo.

Gastón presintió que era ‘el momento’. Se puso delante de ella. Manos en los bolsillos agachó un poco su cabeza y buscó su mirada. La misma que intentaba evitar ese día que se re-encontraron en los pasillos del museo. La luz de la luna hacía brillar el verde de aquellos ojos que en los que había pensando tanto las últimas tardes.

-Elisa... yo...
-Vas a renacer en esta plaza...
-Sí, pero contigo.
-¿Cómo?
-Mira. Como te dije hace un rato, hace unos días conocí a un tipo mientras buscaba venderle un departamento. Y me di cuenta que siempre hay cosa peores. Y que ya no quiero recorrer departamentos vacíos..
-...
-Sí. Mira. No busques mayores análisis. Hoy en esta plaza, siento que aunque no crea en él, ya no tendría que pedirle nada a Dios si tu estás en mi vida. Si llenas el departamento vacío en el que hoy me paseo...
-Pero yo... pensé que ya no...
-Nada. Elisa. Sí. Corrí cuadras y cuadras porque ya no aguantaba más. Sentí que si no pasaba de esta noche, nunca te lo diría. Busqué mil formas de negármelo y reinventarme que no estoy enamorado de ti... pero el peso de la verdad me agobia...
-....
-Conocerte me abrió una nueva puerta. Por donde quiero entrar y quedarme allí. Compartir contigo lo que me gusta, escribirte mis mejores canciones. Y renacer. Sí. Chile; esta ciudad es más familiar de nuevo para mi si estás conmigo. Te quiero en mi vida hoy. En esta plaza. En este columpio.

Elisa se puso de pie súbitamente para besarlo y abrazarlo con premura y ternura a la vez. Gastón cerró simplemente los ojos. Ya estaba en otro planeta. No supo cuanto tiempo pasaba, pero levemente, por fracción de segundos, abrió los ojos. Tras el hombro de Elisa divisó el columpio aun meciéndose por la inercia. La sombra de ambos se marcaba con fuerza en la tierra bajo la luna.


'Se Arrienda' es una película chilena del año 2005 dirigida por el escritor Alberto Fuguet. Guionizada por él y el periodista Francisco Ortega, significó su primer paso como cineasta. O ‘cinépata’ como él prefiere que lo llamen.
Hace unos días la repasé en dvd, y tras re-descubrir en ella miles de nuevas señas de identificación, me sequé las lágrimas y pensé que algún día podría escribir un final alternativo. Este es el resultado. Desde un escritorio, en un alto en el trabajo. Con ganas de estar en una plaza. Claro.

Y.... Puede que les cargue o no esté dentro de su gusto, pero con lo que me pasó hoy, me siento pagado...
El señor Francisco Ortega, sí, el co-autor del guión de 'Se Arrienda' leyó este nuevo final, le gustó y lo puso en su blog...
Con las lágrimas al borde, pongo el link de su 'homenaje' a este humilde texto. visiten acá: http://fortegaverso.blogspot.com/2007/11/se-arrienda-final-alterno.html#links

Quizás nunca gane un concurso, publique o me destaque, pero con esto... esto es lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo estimados....