jueves, diciembre 24, 2009

Te aguardo

Llegas vestida de noche. Con la mirada mustia de tanto planear. Y acoges la explosión de cientos que gritan tu 'no nombre' en la enormidad. Donde nadie oye mi voz. Ni sabe de tu ardor. Donde se avistan cansadas las ganas. Allí transitas libre y ajena. Serpenteándote tras la luz húmeda de la mañana. Recoges tu vestido y hundes tu caminar en el profundo olvido. Bañas tu cabellera negra de sol y promesas. Encoges los rumores y pintas otra vez las certezas. Y trazas en la arena la inicial de los próximos sucesos del pueblo. Mientras te aguardo y te sitúo en el centro de mis clamores y ruegos. No quiero tu nombre, no deseo tu vista, no clamo tu compañía. Bien sabes que la contradicción me ilumina. Sólo pretendo un rincón en tu enormidad. Donde nadie oye mi voz. Ni se sabe de tu ardor. Donde las almas aguardan su turno para iniciar el baile eterno de la espuma. Allí pretendo arrinconarme. Para que me bañes de sol y promesas, me enrieles en la ruta, y pongas nuevamente mi raíz en el andén de la certeza.